
La lógica no siempre es bienvenida
A veces no hay que explicar nada.
Diseñar desde lo inquietante, lo fuera de lugar, lo que casi parece tener sentido… es una forma de invitar al jugador a dejar de buscar respuestas. Y empezar a dejarse llevar.
Un bug sin explicación puede ser más memorable que un puzzle bien diseñado.
Una mecánica rota puede decir más que un tutorial entero.
Nos gusta que el jugador se pregunte:
“¿Esto era parte del juego?”
Porque ahí es donde ocurre la magia.